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Empleos en Sostenibilidad y ESG en energías renovables
Empleos en sostenibilidad y ESG en energías renovables
Los profesionales de sostenibilidad y ESG elaboran la estrategia climática de una empresa y el informe que la acredita: análisis de doble materialidad, inventarios de emisiones, objetivos de descarbonización validados y auditorías a proveedores, todo ello con un verificador externo revisando las cifras.
En una empresa de renovables la distinción importa más que en cualquier otro sector. Toda la plantilla puede decir que trabaja por la descarbonización, pero solo unas pocas personas responden ante un auditor de lo que la empresa publica sobre sus emisiones, su cadena de suministro o su impacto en el territorio. Ese perfil escasea: según el informe de competencias verdes de LinkedIn de 2025, quienes tienen competencias verdes se contratan a un ritmo un 46,6 % superior al del conjunto de trabajadores, y entre 2024 y 2025 la contratación verde creció un 7,7 % frente a un 4,3 % de la oferta de esas competencias.
La CSRD después del Ómnibus I
La norma que generó buena parte de estos puestos acaba de recortarse. La directiva Ómnibus I, adoptada por el Consejo el 24 de febrero de 2026, eleva el umbral de la CSRD a empresas con más de 1.000 empleados y 450 millones de euros de facturación neta, lo que deja fuera a cerca del 80 % de las compañías que antes estaban obligadas. La información se exige para los ejercicios que empiecen el 1 de enero de 2027, y los primeros informes llegarán en 2028.
España parte de una situación distinta a la de otros países europeos. La Ley 11/2018 obliga desde 2021 a las sociedades de más de 250 trabajadores que cumplan ciertos umbrales de activo o facturación a presentar un estado de información no financiera, y ese estado debe revisarlo un verificador independiente. Muchas promotoras y distribuidoras españolas tienen, por tanto, años de ciclos de verificación a sus espaldas, y esa experiencia es exactamente lo que buscan ahora los grandes grupos que siguen dentro del ámbito europeo.
Para quien busca empleo, la consecuencia es concreta: menos puestos junior dedicados a rellenar plantillas de informe en empresas medianas y más puestos exigentes en eléctricas, fabricantes y consultoras. Los proveedores pequeños no desaparecen del mapa, porque sus clientes grandes les siguen pidiendo datos de emisiones y de trazabilidad.
Quién contrata
Las consultoras de ingeniería son la puerta de entrada habitual. Cundall, con entre 501 y 1.000 empleados, es la empresa que más ofertas de sostenibilidad ha publicado en Rejobs en el último año, con los títulos de Sustainability Consultant y Sustainability Specialist como los más repetidos. En consultoría se pasa por más ciclos de informe en dos años que un equipo interno en cinco.
Los organismos de certificación forman otra rama. ISCC certifica la sostenibilidad y la huella de carbono de biocombustibles, biometano y materias primas recicladas, y contrata auditores y especialistas en esquemas de certificación. El trabajo se parece más a una auditoría que a la redacción de memorias.
Dentro de las propias empresas energéticas, los equipos ESG se reparten entre la función de informe, cercana a finanzas, y la función técnica, que calcula emisiones y gestiona la cadena de suministro. En este segundo grupo encaja la contabilidad de emisiones y el análisis de ciclo de vida, cada vez más pedida a fabricantes de paneles, baterías y aerogeneradores.
Qué perfiles se pagan mejor
El perfil más buscado combina el marco normativo (ESRS, taxonomía europea, GHG Protocol) con experiencia real en un proceso de verificación. Quien conoce además la gestión ambiental de proyectos en construcción, con sus planes de vigilancia y su relación con las comunidades locales, puede cubrir la parte social y ambiental del informe con datos propios en lugar de depender de terceros.